Vacía del todo el cajón antes de guardar la ropa de temporada

Ilustración de un paisaje

Cuando llega el momento de guardar la ropa de la nueva temporada, es habitual limitarse a apartar un poco la ropa antigua para hacer sitio, en lugar de vaciar el cajón por completo. Este atajo ahorra unos minutos al principio, pero suele terminar en un cajón donde se mezclan prendas de dos temporadas distintas sin ningún orden real.

Vaciar el cajón entero, aunque parezca un paso innecesario, permite ver con claridad qué prendas siguen ahí desde hace meses sin haberse usado nunca. Esta visión completa del contenido es mucho más difícil de conseguir si solo se aparta la ropa hacia un lado para dejar hueco a lo nuevo.

Una vez vacío, conviene limpiar rápidamente el fondo del cajón antes de volver a llenarlo, ya que el polvo y las pequeñas pelusas tienden a acumularse en las esquinas sin que nadie se dé cuenta durante meses. Este gesto sencillo evita que la ropa nueva empiece la temporada con suciedad pegada a la tela desde el primer día.

Decidir qué vuelve al cajón y qué no

Antes de devolver cualquier prenda al cajón, merece la pena preguntarse si de verdad se ha usado durante la temporada anterior o si simplemente ha estado ocupando espacio sin motivo. Esta pequeña revisión, hecha con el cajón ya vacío delante, resulta mucho más sencilla que intentar decidir con todo mezclado.

Las prendas que sí merecen quedarse pueden colocarse dobladas de forma ordenada desde el principio, en lugar de amontonarlas encima unas de otras como suele ocurrir cuando el cajón nunca llega a vaciarse del todo. Empezar con un sistema claro facilita mantener ese mismo orden durante el resto de la temporada.

Vaciar por completo cada cajón antes de un cambio de temporada lleva apenas unos minutos más que el método rápido, pero el resultado se nota cada mañana durante meses. Un cajón que empieza ordenado tiende a mantenerse así mucho más tiempo que uno que arrastra desorden de la temporada anterior.